El amor nunca acaba



El amor nunca acaba



Mi historia comienza justo después de mis 15 años, cuando recién entraba a la preparatoria. Resulta que yo había quedado en el turno vespertino y dentro de ese grupo había un chico lindísimo que llamó mi atención se llama Mario. Era un chico tan lindo y tímido. A las pocas semanas por órdenes de mi padre fui cambiada a un nuevo grupo en el turno matutino. Pensé que jamás vería a ese chico de nuevo, pero pasaron algunos días cuando lo vi parado en la puerta de mi grupo. También a el lo había cambiado de turno y lo había colocado en el mismo grupo que yo. Estaba feliz. Pasaron los meses, el y yo nos hicimos muy buenos amigos, éramos inseparables y felices, lo malo era que yo estaba enamoradísima de el.
Llegamos al segundo año de prepa, mis amigas y sus amigos decía que yo también le gustaba a el, pero que ambos éramos muy tímidos y orgullosos para confesar nuestro amor. Cuando recién terminábamos el segundo año de prepa sucedió una pequeña e insignificante discusión entre el y yo, era algo sin importancia, pero como los 2 éramos orgullosos, ninguno de los 2 pidió disculpas y nos separamos. Lo malo fue que al pasar al tercer año de prepa separaron los grupos, el y yo quedamos en diferentes grupos, aunque su salón estaba de lado mío, nada era igual. Llego la fiesta de graduación, yo por enojona no quise ir a la ceremonia de graduación y al baile de fin de cursos, al otro día me entere por mis amigas que Mario me busco ese día para hacer la paces, no saben como me arrepentí de no haber ido ese día a mi fiesta.

Todo había acabado para mi, pensé que jamás volvería a ver a Mario de nuevo y yo seguía enamorada de el. Yo tuve que salir de mi ciudad a buscar una buena universidad. La encontré, tuve que rentar un cuarto y así pasaron mis días, hasta que conocí a Jimena una súper chava que hasta ahora es mi amiga. Ella vivía en un departamento que sus padres le habían comprado, y como ambas éramos inseparables, me ofreció que viviéramos juntas. Yo accedí, solo me dijo que esperara unos días ya que primero iba a comentárselo a su primo que vivía con ella. Él acepto. esperamos el fin de semana para cambiar todas mis cosas a su depa, su primo había salido a visitar a su familia, llego el lunes, tocaban a la puerta, al abrir, me quede paralizada al ver a Mario parado ahí esperando entrar, de pronto Jimena, mi amiga, me dijo “ah, él es mi primo Mario, vive conmigo también”. Desde entonces comenzó mi calvario, imagínense Mario y yo viviendo bajo el mismo techo y yo aun seguía amándolo. Su prima me platicaba que muchas chicas en la universidad quería salir con Mario, pero que el era muy tímido y que guardaba un secreto de algún amor que se rehusaba a contar. Yo me entristecí, pues sentí que ya lo había perdido.

Mi amiga se dio cuenta de lo que me sucedía y pues tuve que contarle que amaba a su primo, pero que ya no iba a esperarlo mas tiempo, pues el solo seria mi amigo y que jamás se fijaría en mi como mujer. Poco después en un antro conocí a Carlos, un chico lindo, alegre, pero coqueto. Me invito a salir algunas veces, nos llevábamos bien.

Un día me invito a cenar, me dijo “este día será especial, pues te pediré algo importante”. Llegué al depa de mi amiga, converse con ella y le conté, le dije que Carlos me había invitado a cenar y seguro me pediría que seamos novios, yo le dije que estaba nerviosa, pero a ella no le convenció mi emoción al decirle que pronto tendría novio (Carlos).

Llego la noche, Carlos pasó por mí y salimos a cenar. Llegamos al lugar, ordenamos la cena. Conversábamos cuando en eso suena mi celular. Era mi amiga que me decía que tenia que regresar al depa porque había sucedido algo grave. Se disculpaba por arruinarme la noche pero era importante, tenia que regresar, Carlos comprendió y me llevo de nuevo a casa. Cuando llegué iba muy asustada, no comprendía lo que sucedía.

Abrí la puerta la luz estaba apagada, llame a mi amiga. En eso vi una luz en la mesa, era una vela. En eso se enciende la luz y ahí estaba el gran amor de mi vida, Mario, parado con una rosa en la mano pidiéndome disculpas y diciéndome que no aguantaba más y que no soportaba la idea de que esa noche pudiera perderme por culpa de su timidez y orgullo. Me decía que me amaba, yo no podía creerlo, me explico que su prima le había dicho que esa noche me comprometería con Carlos y que si el me amaba debía luchar por mi. Que decidiera: su orgullo o su amor por mí. Fue entonces que mi amiga le ayudó con su llamada. Yo estaba feliz y aun lo soy. Ya terminamos la universidad, ambos ya tenemos 24 años, estamos más enamorados que nunca y pensamos en una vida junta por siempre. Es por eso que digo “EL AMOR NO ACABA”.

(Anónimo)